miércoles, 25 de marzo de 2020

Contra la estupidez, hasta los dioses luchan en vano

Tener el culo limpio ayuda a fortalecer el sistema inmunológico

La frase del título es de Johann Wolfgang von Goethe (1749-1832), y su concepto resulta inherente a la naturaleza humana. En todas las épocas históricas pueden rastrearse las huellas de la estupidez humana. Incluso la génesis de algunos países no son productos de gestas patrióticas, sino de estupideces. Ya decía Albert Einstein que “Dos cosas son infinitas: el universo y la estupidez humana; y yo no estoy seguro sobre el universo.”

Existe una literatura frondosa sobre el tema, empezando por clásicos como Elogio de la estupidez (1511), de Erasmo de Róterdam, o Historia de la estupidez humana (1959), de Paul Tabori, hasta llegar a obras más actuales como Allegro ma non troppo (1988), de Carlo Cipolla, Breve tratado sobre la estupidez humana (2018), de Ricardo Moreno Castillo, o Diccionario de la estupidez, de Piergiorgio Odifreddi. Y es que resulta fundamental estudiar este tema, porque tiene un impacto cultural mucho más grande de lo que la mayoría de la gente cree (1). 

Un claro ejemplo de ello es observar la reacción de las personas estúpidas frente a la actual pandemia del coronavirus SARS-CoV-2. La semana pasada, por ejemplo, me contó un humano que trabaja en una fábrica catalana que muchos de sus compañeros de trabajo buscaban la forma de contraer el virus porque así cobrarían el 100% de la baja y se podrían hartar de jugar a la PlayStation en sus casas. 

Otra expresión colosal de estupidez es la negación a aceptar la odiosa cuarentena u otros protocolos sanitarios, como bien lo han manifestado muchos ciudadanos, alegando que nadie tiene el derecho a privarlos de sus libertades. Es muy legítimo cuestionar la medida y proponer alternativas, pero el problema en este punto no tiene que ver con la suceptibilidad de las libertades burguesas, sino con la necesidad de un consenso para enfrentar la pandemia. En todo caso, el punto débil del asunto está en que un porcentaje importante de la población mundial en realidad no tiene la opción de hacer la cuarentena porque carece de vivienda o alimentos. Pero esto último a los estúpidos los tiene sin cuidado.



Y también existen las clásicas estupideces conspiranoicas, que siempre aparecen amplificadas durante las epidemias. Recordemos sino la peste bubónica (también llamada "peste negra" o "muerte negra") que azotó Europa en el siglo XIV. Muchos pobladores de esa época alimentaron el rumor acerca de una conspiración judía, responsable del envenenamiento de los pozos de agua. Dicho rumor desató una ola injustificada de xenofobia que terminó en expulsiones y linchamientos. Pero nada de eso detuvo la pandemia, ya que según algunos historiadores la peste se generó gracias a un decreto del Papa Gregorio IX, que ordenó el exterminio en masa de los gatos (por considerarlos cómplices del diablo), generando así una gran plaga de ratas (portadoras de la bacteria Yersinia pestis) (2).

Gato que asustaba a Gregorio IX
La aparición en los años '80 del VIH (virus responsable del sida), también supuso la aparición de las más disparatadas teorías conspiranoicas. En aquel entonces se hablaba de sexo con monos y de científicos malvados. También se aseguraba que era un arma biológica creada por EE. UU. y que había sido probada en prisioneros y homosexuales. Habían grupos antisistema que llamaban a practicar sexo sin preservativos como forma de resistencia al capitalismo, o personas que buscaban contraer el virus como una opción diferente de vida sexual (Bugchasers). Y por supuesto tampoco faltaron los negacionistas, como el premio Nóbel de química Kary Banks Mullis, quien sostenía con gran convicción que tanto el VIH como el cambio climático se debían a "una conspiración de ecologistas, agencias gubernamentales y científicos que intentan preservar sus carreras y ganar dinero".

En 2014 la propagación mundial del virus del Zika (ZIKV) nuevamente despertó la suceptibilidad de los conspiranoicos, que no dudaron en afirmar que se trataba de un arma biológica. Y con el SARS-CoV-2 se vuelven a repetir los argumentos antiguos, aunque con leves matices (3). No hay duda de que existen muchas conspiraciones (los gobiernos de EE. UU., Inglaterra, Rusia o Israel son expertos en ello), pero es una realidad que las especulaciones no demostrables producen en la población un efecto de confusión muy negativo en contextos de pandemia. Lo mismo ocurre con la constante desinformación transmitida por los medios de comunicación (Infodemia), que ha despertado la preocupación en la Organización Mundial de la Salud (OMS).

Carlo Cipolla
En todos los ejemplos de estupidez citados se repite un mismo patrón: los estúpidos se ponen en situación de riesgo, sin obtener por ello ningún tipo beneficio personal, y a su vez ponen en peligro al resto de la población. El prestigioso historiador italiano Carlo Cipolla (1922 - 2000) observó con claridad este patrón y realizó algunos de los análisis más divulgados sobre el tema. En el año 2013, la editorial Crítica publicó Las leyes fundamentales de la estupidez humana, donde se explican las ideas de Cipolla expuestas en su obra "Allegro ma non troppo". Las "Leyes de la Estupidez", según Cipolla, son:

Ley 1: Siempre e inevitablemente cualquiera de nosotros subestima el número de individuos estúpidos en circulación.
Ley 2:  La probabilidad de que una persona dada sea estúpida es independiente de cualquier otra característica propia de dicha persona.
Ley 3: Una persona es estúpida si causa daño a otras personas o grupo de personas sin obtener ella ganancia personal alguna, o, incluso peor, provocándose daño a sí misma en el proceso.
Ley 4: Las personas no-estúpidas siempre subestiman el potencial dañino de la gente estúpida; constantemente olvidan que en cualquier momento, en cualquier lugar y en cualquier circunstancia, asociarse con individuos estúpidos constituye invariablemente un error costoso.
Ley 5: Una persona estúpida es el tipo de persona más peligrosa que puede existir.

El autor asoció estas 5 leyes a 4 grupos de personas en función de los beneficios y pérdidas que un individuo causa a los otros o a sí mismo:

1- Inteligentes: Son aquellos que benefician a los demás y a sí mismos.
2- Incautos o desgraciados: Son quienes benefician a los demás y se perjudican a sí mismos.
3- Estúpidos: Son los que perjudican a los demás y a sí mismos.
4- Malvados o bandidos: Perjudican a los demás y se benefician a sí mismos.


De los 4 grupos, los estúpidos son los únicos inconscientes, ya que se encuentran totalmente imposibilitados de reconocerse a sí mismo como lo que son: o sea estúpidos. Por eso y mucho más Cipolla prefería un malvado a un estúpido, y consideraba que el conjunto de la gente estúpida en el mundo es mucho más decisiva que las grandes organizaciones como la Mafia, el Complejo Militar Industrial (MIC), o la Internacional Comunista. "El grupo de los estúpidos, sin reglamentaciones, líderes o manifiestos, consigue ejercer un gran efecto con una coordinación increíble", decía Cipolla.

Filósofos, antropólogos, psicólogos y sociólogos deberían profundizar los estudios sobre la estupidez humana. Porque existen mecanismos sociales (algunos más discutibles que otros) para premiar inteligentes, compensar desgraciados o castigar malvados, pero hasta el momento no hay nada que se pueda hacer con los estúpidos. De ahí que hoy en día entender a un estúpido resulte más difícil que creer en Dios.



Si bien parece ser cierto el rumor que asegura que Elon Musk ha invertido una suma millonaria para la construcción de un detector de estúpidos (una aplicación para smartphones que sirve para escanear personas en busca de estúpidos), no existen garantías sobre las actitudes que podrían adoptar los usuarios cuando ellos mismos sean los señalados por la app (4)

¿Podrá la tecnología neutralizar la estupidez humana?
Por todo lo expuesto queda claro que en la actual pandemia que azota al mundo los humanos deberían protegerse de 2 tipos de patógenos: los virus SARS-CoV-2 y los estúpidos. Pero como no sólo de pandemias vive la desgracia, también deberían protegerse de letalidades peores como las medidas políticas y financieras implementadas por el capitalismo, las dictaduras empresariales o la mismísima ultraderecha (en ascenso coyuntural gracias al voto de los estúpidos). O sea que están bien jodidos.


CONCLUSIÓN
Se avecinan mejores condiciones de vida para todos los seres que habitan el planeta Tierra, excepto para los Homo sapiens. De todas maneras no podemos afirmar que estas condiciones duren para siempre, ya que si los humanos logran sortear pronto al coronavirus se podría retomar en poco tiempo el exterminio masivo de especies biológicas.

OJO AL PIOJO
Sé que entre los humanos me he ganado una impopularidad que tengo bien merecida, pero rechazo de forma categórica la acusación conspiranoica que me hace responsable único de la pandemia. ¡Yo nunca trabajo solo!

EPÍLOGO
Los alienígenas no tenemos conflictos con la estupidez. Porque a diferencia de los humanos, nosotros tenemos la capacidad de reconocernos como estúpidos cuando realmente lo somos. Y saber reconocer nuestra propia estupidez nos convierte en seres paradojales (5). Por ejemplo, acabo de releer la presente nota y me parece que es una reverenda estupidez. Así que deduzco que soy un estúpido importante. Este nivel de conciencia que acabo de exponer, resulta absolutamente inaccesible para cualquier estúpido humano. 

Держи хвост пистолетом! (Dirllí jvost pistaliétam!) (6)


Jano
misantropiapopulista@gmail.com

MISANTROPÍA POPULISTA rifa un rollo de papel higienico sin usar entre sus lectores.
El ganador será quien realice el comentario menos estúpido al presente post..

NOTAS

1- Algunos otros textos publicados sobre el tema son: La estupidez. Ideologías del postmodernismo (1997), de André Glucksmann; Enciclopedia de la estupidez (2003), de Matthijs Van Boxsel; Estúpidos made in USA (2004) de Kathryn Petras; La inteligencia fracasada: teoría y práctica de la estupidez (2004), de José Antonio Marina; Panfleto contra la estupidez contemporánea (2007), de Grabriel Sala; Sobre la estupidez (2007), de Robert Musil y Johann Erdmann; La tiranía de la estupidez (2008), de José Luis Trueba Lara; La estupidez de los más listos (2009), de Jim NightingaleI; El poder de la estupidez (2010), de GiancarloI Livraghi; La estupidez emocional (2010), de Paz Torrabadela; ¿La estupidez?: Veintiocho siglos hablando de ella (2011), de Lucien Jerphagnon; Estupidez emocional (2011), de Carl Alasko; Elogio de la estupidez y otros textos sobre idiotas (2012), de Jean Paul Richter; La estupidez de las organizaciones (2014), de Enric Llado; Las distintas manifestaciones de la estupidez humana (2017), de José Manuel Azcona; La estupidez humana (2017), de Emilio Roldán; De la estupidez a la locura (2018), de Umberto Eco; y Breviario de la estupidez (2019), de Alain Roger.

2- Aquí se conjugan dos supuestas conspiraciones detectadas por los jerarcas cristianos. Una conspiración de los gatos (aliados de Satanás), y posteriormente una conspiración de judíos. Con la autoridad que supone tener a Dios como sponsor, la Iglesia tomó cartas en el asunto y... la peste acabó con la vida de más de 25.000.000 de personas (sólo en Europa). Y sí, obvio: los gatos y los judíos eran inocentes. Visto este acontecimiento a la distancia, se podría confirmar una alianza conspirativa entre las ratas y la Iglesia para exterminar gatos y pobladores. ¡Vaya putada!, ¿no?

3- Existe una teoría que afirma que el SARS-CoV-2 es un arma biológica creada en el Centro de Control y Prevención de Enfermedades de Wuhan (WHCDC) y diseñada para acabar con un porcentaje determinado de la población. Otra teoría también habla de que el virus fue creado artificialmente, pero asegura que su propagación fue accidental. Están quienes creen que la pandemia está relacionada con las redes 5G, y quienes desconfían de los "chemtrails" (estelas que dejan los aviones). Por su parte, el agricultor catalán Josep Pámies y sus seguidores piensan que el virus nació en el marco del Foro de Davos (Foro Económico Mundial) y que su propagación se gestó con la participación de la Fundación de Bill Gates, del Banco Mundial y de Naciones Unidas, entre otras instituciones internacionales. El objetivo de esta acción sería, según Pámies, sortear la actual crisis económica que padecen las grandes potencias para instaurar las bases de un nuevo orden mundial (más injusto que el actual, y con una mayor desigualdad social).

4- Personalmente no le veo futuro al proyecto de Musk. Al no estar capacitados para aceptar su identidad, los estúpidos podrían reaccionar de forma estúpida frente a esta nueva tecnología, con lo cual todas las partes saldrían perjudicadas.

5- Un ser paradojal es un individuo multidimensional de existencia ecléctica, que puede atravesar cualquier tipo de solipsismo.

6- Traducción del ruso (literal): "¡Mantén la cola en alto con una pistola!" Significado: Aunque suene raro, esto es lo que le dirías a alguien para alentarlo a no darse por vencido.


Ser paradojal, con papel higienico y mascarilla

sábado, 14 de diciembre de 2019

Divagación acerca de los sonidos humanos


La semana pasada recibí un mensaje de mi amigo Widna Qalila, donde me preguntaba "¿Cómo suenan las especies terrícolas?" Widna vive en el planeta Tadmor, y es el director editorial de la famosa publicación Assbook, especializada en sonidos del cosmos.
Le comenté que cada especie tiene sus vibraciones propias. Que hay insectos que zumban, felinos que ronronean o aves que graznan. Pero no supe explicarle cómo vibran los humanos. Porque decir que los humanos solo chillan, gruñen y rebuznan no resulta del todo exacto, ya que una minoría de ellos suele utilizar la voz o determinados instrumentos para obtener vibraciones que trascienden fronteras y dimensiones duales.
Le prometí a Widna que ordenaría mis ideas al respecto y que en unos días intentaría explicarle las vibraciones humanas. Creo que preguntas como la suya se contestan con una simplificación estúpida, o con un libro sesudo de 600 páginas. Y está claro que mis limitaciones me condenan a la primera opción.
Simplifiquemos entonces...



Cuerdas desafinadas
Los terrícolas viven una coyuntura muy particular: En la actualidad existe una especie de consenso social al afirmar que el Universo vibra. En dicho consenso intervienen un sector de las élites científicas, la chusma educada por la TV, los influencers de las redes sociales, el ambiente de la música, el infantilismo New Age y numerosos psicointelectuales, entre otros colectivos sociales. Es curioso, ya que las élites científicas jamás coinciden con nadie, y menos con los sectores sociales masivos. Pero de alguna manera la idea de que el universo está formado por multitud de cuerdas vibrantes (Teoría de la relatividad de Einstein + Mecánica cuántica + horno microondas) de momento no genera graves discrepancias entre las diversas (y muchas veces delirantes) interpretaciones de los "campos" (1) sociales.
De todas maneras a los humanos les falta mucho para aproximarse a un concepto medianamente convincente del llamado Universo Vibracional, por lo cual entiendo que esta coyuntura de consenso que nombraba al principio es simplemente obra del azar. No obstante, los seres que provenimos de otros planetas debemos reconocer que todavía quedan leves destellos de armonía en la plaga. Y dicha virtud, se localiza precisamente en la música que generan algunos de sus individuos (2).



Mercancía versus expresión musical
La música que produce la plaga humana, responde –en términos generales– a la ley que domina toda su cultura: la de la oferta y la demanda. Por lo cual el "mercado" (3) privilegia la "música comercial" (mercancía serial y demagógica, que finge emociones analgésicas) y margina a las expresiones más auténticas al fondo del escaparate de las artes polifónicas.
Pero afortunadamente sobreviven con eficacia una gran variedad de mundos musicales, particulares y complejos, que se mantienen de momento a salvo de la dictadura empresarial instaurada por la industria discográfica. Géneros nuevos, estilos experimentales o revisionismos clásicos, que generan algunos de los últimos refugios existenciales fiables para la minoría terrícola que aún conserva la capacidad de escuchar.


De tribus e inflación de identidades
La sociedad humana experimenta una profunda evolución tecnológica, pero en forma paralela sufre un agudo proceso de tribalización. Esta idea ya la había adelantado Régis Debray a principios de los '90, y la profundizó el lúcido Zygmunt Bauman en 2017 con Retrotopía, su obra póstuma. Una especie de retorno a las cavernas, pero esta vez con tecnología 5G. Lo cual explica muchas cosas, desde el carácter actual de los conflictos sociales hasta el auge de los conservadurismos rancios y anacrónicos (4). Mientras la tecnología evoluciona a una velocidad de vértigo, el cerebro humano hace lo propio pero en sentido inverso. Y al perder distanciamiento de sí mismo, el ser humano se identifica radicalmente con fragmentos inestables de la cultura. Y se sabe que la identidad se construye con la exclusión del otro.
La identidad española por poner un ejemplo se consigue excluyendo de la misma a todos aquellas personas nacidas fuera de los límites políticos de España. Cuando esa identidad se agudiza (nacionalismos), el extranjero pasa de ser "ajeno" a "peligroso". El paso siguiente supone la eclosión de patologías sociales graves (ultraderecha, barras bravas, mesianismos, etc.). Análogamente, las identidades "líquidas" (a lo Bauman) también pueden construirse sobre una infinidad de variables, como un club de fútbol, un partido político o incluso una forma de consumo (como quien dice "yo compro todo en el Corte Inglés").
Y este fenómeno no le resulta ajeno al mundo de la música. Muchos humanos proyectan su identidad a un solo género musical o a un puñado de intérpretes, y se pierden así la posibilidad de explorar un universo lleno de matices. Si por ejemplo alguien proyecta un exceso de identidad en el rock and roll, no podrá acceder nunca a la raga hindú o al klezmer, porque su identidad rocanrolera le excluirá otros géneros. No es que esté mal escuchar un solo tipo de música, pero es como pasarse la vida comiendo solamente hamburguesas con patatas fritas, desconociendo la voluptuosidad de una buena paella de atún, la nobleza de un cocido gallego o la bendición de una pizza de muzarela, rúcula y jamón serrano, con un chorrito de aceite picante.
Cuando un individuo de la plaga sufre inflación de identidad, pierde altura y gana arrogancia. Y si escucha música ajena a su gueto sonoro, no podrá comprenderla. Pero en vez de asumir que no la entiende, dirá que no le gusta, o que es mala (5).
Por eso la moraleja del buen alienígena dice: "Suelta lastre, abre tu mente al Universo, y recurre a tu identidad sólo para tramitar el pasaporte o para superar un control policial."

Experiencia personal
En los planetas del espacio exterior estamos acostumbrados a propagar ondas elásticas para generar deformaciones y tensiones sobre una posición de equilibrio, con el objeto de organizar y combinar sonidos y silencios. Para ello perturbamos diversos tipos de tensiones existentes en las distintas formas de materia o energía presentes en el Universo. Mis padres amaban modificar la tensión de determinada materia bariónica, pero yo siempre preferí manejarme con neutrinos o energía oscura. Cuestión de gustos...
Por eso, cuando visité por primera vez el planeta Tierra, me sorprendió comprobar que los humanos debían recurrir a un instrumento para producir música. Y flipé en colores cuando constaté que sólo manejaban escalas musicales de entre 12 (occidente) y 22 (India y alrededores) notas. Me habían informado que eran muy primitivos, pero no pensé que tanto. A pesar de todo, la música humana me sedujo. La artesanalidad de sus instrumentos musicales me resultó apasionante, y no tardé en involucrarme en ese bello mundo atávico.
Me compré un bajo eléctrico y comencé a ver tutoriales de aprendizaje en Youtube. En poco tiempo ya superaba la técnica de Jaco Pastorius. Pero me faltaba una experiencia esencial: tocar con especímenes de Homo sapiens. Así fue como contacté con tres músicos de élite, formamos un grupo y comenzamos a improvisar melodías del folk terrícola. Al grupo lo llamamos Alieno Quartet y está integrado por el multinstrumentista y compositor Homero Di Stefano, el virtuoso guitarrista italiano Umberto Desantis, el veterano bandoneonista Alejandro Crimi, y quien suscribe la presente, un servidor. Nuestra mánager es la productora y cantante Sandra Rehder.


Afiche promocional de Alieno Quartet
Homero Di Stefano y Jano interpretando, en ukelele barítono y bajo eléctrico,
la sinfonía Nº 40 de Wolfgang Amadeus Mozart (en versión trap)
Alejandro Crimi y Jano componiendo una habanera indie
bajo los efectos de un micropunto de LSD
Umberto Desantis, Alejandro Crimi y Jano, ensayando variaciones armónicas
sobre Shine On You Crazy Diamond, de Pink Floyd

Con Alieno Quartet hemos realizado algunos conciertos privados y, dado el irregular éxito obtenido (pensamos que mucha gente no entiende lo que hacemos), estamos programando una gira por la constelación de Orión.
¡A vibrar, que se acaba el mundo!

Хорошие флюиды! (6)


Jano
misantropiapopulista@gmail.com




NOTAS

1- Entendiendo a "campos" en el sentido sociológico que le asignara Pierre Bourdieu.

2- ¿Ven que puedo reconocer matices? Muchos me consideran un misántropo radical, y no es cierto. Puedo valorar cosas positivas, incluso en algo tan abominable como el ser humano.

3- El mercado apela a cientos de artilugios para convertir una expresión musical en un producto rentable: congela la creatividad, agrega conservantes, inocula publicidades encubiertas y utiliza envases contaminantes del medio ambiente.

4- Bauman habla de la pérdida de percepción del futuro y la correspondiente nostalgia de un pasado idealizado.

5- Otro clásico de la xenofobia sonora está representado por los conservadores unplugged, que aseguran que la música electrónica no es música.

6- En ruso: "¡Buena vibra!" O también "¡Buen rollo!", o "¡Buena onda!". Lo que equivale a "¡Buena propagación de ondas elásticas!"



martes, 24 de septiembre de 2019

Un problema de tamaño


¿Por qué los estadounidenses son tan arrogantes y agresivos?
¿De dónde les viene ese rechazo tan visceral que tienen por los mexicanos?


Introducción

Todo comenzó cuando estudiosos del planeta Bilim-C84 se comunicaron conmigo hace algo más de un mes para consultarme acerca del exceso de tánatos presente entre los habitantes de EE. UU. Los científicos de Bilim-C84 no pueden entender la exagerada vocación de muerte que exhiben los estadounidenses, y han clasificado el caso como "Misterio sin resolver".

Oppreist Hjerne, director de "Patologías Terrícolas" del Centro Interestelar "El Ojo que Aguaita" me dijo:

—Buen día Jano. Espero que te encuentres muy bien, a pesar de estar entre humanos. ¿En qué andas?

—Hola Oppreist! Todo bien por aquí. Estos meses estoy realizando un trabajo freelance para una organización ecológica radicada en un planeta de la constelación de Deneb. Me piden diversos registros vitales del planeta. Allí consideran que las actividades de la plaga llevarán a la Tierra en menos 20 años a un punto sin retorno, y entonces desean conservar ADNs sanos de la mayor cantidad de seres vivos. Pagan bien.

—Interesante... Pero ¿no estabas abocado en la noble tarea de convencer a los ejércitos intergalácticos para intervenir la Tierra y erradicar la plaga humana?

—Sí, sí... sigo en ello también. Lo que pasa es que los ejércitos son de izquierda y nunca logran ponerse de acuerdo para implementar una acción concreta. Estos son procesos que requieren de mucha paciencia. Yo sigo presionando, y solo espero que si alguna vez se deciden no sea demasiado tarde... El desequilibrio termogeológico del planeta ya ha comenzado a manifestarse y las perspectivas a futuro son pésimas.
Oppreist Hjerne

—Sí, aquí estamos al tanto de la situación... Pero te llamo por lo siguiente: Nuestros investigadores han logrado tipificar la gran mayoría de las poblaciones humanas, pero el caso de EE. UU. se nos configura como un verdadero misterio. Con el afán de muerte, engaño y destrucción que despliegan, han acelerado en exceso la inestabilidad del planeta. Y no entendemos las causas que los motivan... Muchas agrupaciones locales que practican diversas formas de misticismo están coincidiendo en visualizar al tal Donald Trump como el epicentro de una fuerza oscura. Pero nosotros somos científicos y no queremos alimentar ese tipo de supersticiones. Por eso necesitamos algunos elementos que nos permitan salir del misterio y así explicar el fenómeno de forma precisa a las distintas comunidades alienígenas de Bilim-C84. ¿Tú crees que podrías ayudarnos?

—Sí. Podría hacerte un informe analítico... ¿Cuánto me pagarás?

—Te daré una tarjeta black para poder acceder durante un año a cualquier sucursal de Orgasmoland (1).

—¡Cabrón! Tú sí que conoces mis gustos... ¡Trato hecho!

—Tienes un mes para enviarme el informe.

—Pues en un mes lo tendrás.

—¡Sabía que podría contar contigo, Jano! Estupendo... esperaré tu trabajo. ¡Te abrazo con todos mis tentáculos!

—¡Saludos, estimado Oppreist!



Inmediatamente me puse a buscar información sobre EE. UU. Tenía abundante material sobre la sintomatología de este imperio oncológico, pero necesitaba documentación que me permitiera aproximarme a su etiología. Encontré abundante bibliografía sobre la supuesta democracia estadounidense, y tuve acceso a una información clasificada que me heló la hemolinfa. Los datos, cifras y estadísticas de EE. UU. son demenciales. Y lo más sorprendente es el síndrome de Estocolmo que proyecta sobre sus súbditos (2).

En un mes logré redactar el informe y lo envié inmediatamente a Bilim-C84. A la semana recibí la materialización de la tarjeta black para ingresos a Orgasmoland y el agradecimiento de Oppreist.

A continuación anexo los puntos más destacados de mi informe.



El contexto del Mal

Sócrates pensaba que el bien es virtud y el mal ignorancia. Y queda muy claro que EE. UU. nunca empatizó demasiado con el concepto de virtud (se creó en 1776 y ha pasado el 93 % de su existencia o sea 222 años involucrado en guerras y conflictos con diferentes países). Pero ¿qué se puede esperar del hijo bastardo del principal Estado terrorista de la historia de la humanidad?


En azul, los países que en algún momento de la historia fueron invadidos por los británicos

A lo largo de su historia, los británicos invadieron el 90% de los países del mundo. Solo 22 países se salvaron de ser colonizados (ver mapa). El objetivo de las invasiones británicas siempre fue el expolio de riquezas. Estos datos pueden ampliarse en el libro de Stuart Laycock titulado All the Countries We've Ever Invaded: And the Few We Never Got Round To.


Portada del libro de Stuart Laycock

Y fueron británicos marginales, muchos de ellos procesados o con conflictos legales en su país, los que se establecieron en el territorio que hoy se conoce como EE. UU. Los inicios no fueron fáciles: Tuvieron que apelar a la mano de obra esclava para generar riqueza, y exterminaron a todas las poblaciones autóctonas.

Por lo tanto EE. UU. y el Reino Unido tienen en común el ADN y la fórmula económica que vienen aplicando desde siempre: "Para superar una crisis económica interna, hay que inventar una guerra externa" (3).


Soldados listos para superar la crisis económica de su país

Este dúo tan creativo, desde el siglo pasado tiene como socio preferente a Israel, y entre los tres mantienen acorralada a la virtud del planeta en nombre del liberalismo capitalista (o sea la "dictadura del empresariado").

Los botines obtenidos en las sucesivas invasiones, le ha permitido al temible tridente generar una tecnología de vanguardia, que le permite sofisticar hasta lo inimaginable sus métodos de dominación.


Esta es la base sobre la que se construye la democracia de EE. UU.

Pero algunas cosas son difíciles de comprender, como la relación que EE. UU. mantiene con México. Los planes imperiales de EE. UU. se proyectan en Oriente Medio y no contemplan a México. Además resulta evidente que existe un sólido vínculo entre ellos: uno es el mayor productor de drogas del mundo, y el otro es el principal consumidor. Por eso un conflicto entre los dos países solo generaría escasez de cocaína en Wall Street y en el Pentágono, y la administración Trump no quiere eso (4). Por otro lado la inmigración mexicana provee parte de la mano de obra necesaria en la producción agrícola del Tío Sam

¿Y entonces?, ¿de dónde proviene la enfermiza obsesión de Trump con el muro fronterizo y la expulsión de latinoamericanos?

El Mal no está exento de debilidades. ¡Ni de complejos!



El misterio revelado

EE. UU. siempre ha mostrado un delirio de grandeza irracional. Un ejemplo es cuando se autodenominan "América", ignorando la identidad de los 34 países restantes que componen el continente americano (ver mapa). En realidad también es inexacto que se llamen "Norteamérica", ya que Canadá y México existen.



Cuando Trump repite su demagógico slogan "América primero", no se está horizontalizando con Bolivia o Nicaragua. Se está refiriendo exclusivamente a los Estados Unidos de América. ¡Y aquí está la clave del meollo!

La sabiduría popular afirma "quien mucho abarca, poco aprieta", y si llevamos este refrán al plano psicoanalítico encontraremos una serie de relaciones inquietantes, asociadas a transferencias tardías, envidia del pene y sublimaciones sexuales.

Y cruzando datos llegamos a dos mapas reveladores: el tamaño de los penes por países, y el tamaño de los penes erectos por países (5). En el primero podemos comprobar que los mexicanos tienen en promedio unos 2,85 centímetros de pene más que los estadounidenses. Una cifra ciertamente tremenda para cualquier anglo-arrogante. Y en el segundo mapa podemos constatar que si bien los estadounidenses en erección logran equiparar la longitud mexicana, quedan igual muy lejos de los atributos presentes hacia el sur.


Tamaño del pene según los países
Tamaño del pene erecto, según los países


Los números son contundentes, y en función de esta realidad se puede afirmar que probablemente el pene erecto de Donald Trump sería 1,3 centímetros menor que el de Nicolás Maduro.


Melania Trump, Nicolás Maduro y Donald Trump


CONCLUSIÓN:
Los estadounidenses quieren construir el muro fronterizo con México por un mero complejo de inferioridad genital. Y el mismo factor sería el principal determinante del conflicto entre EE. UU. y Venezuela.

У американцев маленький член и чахлый мозг. (6)


Jano
misantropiapopulista@gmail.com




NOTAS

1- Orgasmoland es una franquicia interplanetaria de locales VIP para alienígenas liberales. Son sitios recreativos donde pasa de todo. Sus promotores prometen "orgasmos múltiples garantizados". Y se sabe que cumplen muy bien.

2- Los súbditos de EE. UU. están por todo el mundo, son generalmente individuos inseguros, cuentapropistas y empresarios fracasados que adoran el poder. Negarán evidencias, idealizarán medidas políticas y justificarán toda brutalidad que provenga del imperio.

3- La gran crisis económica del 2008 se originó en EE. UU., salpicó a todo el mundo. Y mientras países como España, Francia y muchos otros implementaron durísimas medidas de ajuste para salir del paso, los EE. UU. activaron sus servicios de inteligencia para inventar guerras. Y así llegó la invasión a Libia (2011), los ataques a Yemen, Pakistán, Somalia (2011 y 2012), y luego los bombardeos a Irak y Siria (2014 a la actualidad). En este mismo momento, en Inglaterra se deben estar planificando nuevas guerras. La burrada del Brexit ya está pasando factura a la economía inglesa, y solo puede esperarse que la crisis se agudice. ¿Quiénes serán los países elegidos para agredir?

4- La justicia de EE. UU. es muy dura con los pobres, negros, latinos o disidentes, pero hace la vista gorda cuando la droga circula por las altas esferas. Un ejemplo es el HSBC, el tercer banco más grande del mundo por activos, y el preferido por los narcotraficantes para lavar dinero. En 2012 salió a la luz que "durante años, el HSBC había lavado dinero de los cárteles mexicanos y de otras organizaciones criminales de Rusia, Irán, Arabia Saudita y Bangladesh" (de Wikipedia). Pero nadie fue a la cárcel, todo se solucionó con una multa... Por cierto, el HSBC es inglés.

5- Fuente de los mapas: https://www.targetmap.com/viewer.aspx?reportId=3073

6- En ruso: "Espero que los estadounidenses retomen la sensatez política.



domingo, 23 de junio de 2019

Explico algunas cosas


PREGUNTARÉIS: Y dónde están las lilas?

Y la metafísica cubierta de amapolas?

Y la lluvia que a menudo golpeaba

sus palabras llenándolas

de agujeros y pájaros?


Os voy a contar todo lo que me pasa.


Yo vivía en un planeta

de la Galaxia, con muchas lunas,

con estrellas, con materia oscura.


Desde allí se veía

el rostro vivo de La Tierra

como un océano vital, erótico.

                                      Mi casa era llamada

la casa de la psicodelia, porque por todas partes

estallaban risas y visiones: era

una bella casa

con monstruos adorables.

                                                        Alf, te acuerdas?

Te acuerdas, Chewbacca? (1)

Pero una tibia tarde de kөктем, mi lisérgico estado extático se disolvió al recibir una triste noticia: los humanos, la más feroz de las plagas conocidas por el planeta Tierra, estaban acabando con la vida de mi cuerpo celeste preferido. Supe de inmediato que si no intentaba hacer algo, ese diminuto puntito erótico que siempre observaba desde el jardín de mi casa, desaparecería para siempre. Y como soy un alienígena comprometido y progresista, decidí involucrarme en el asunto. Pedí financiación a las organizaciones conservacionistas del espacio y decidí viajar a La Tierra para ver si había alguna posibilidad de salvarla del inminente y trágico final.

Después de algunos años de trabajo de campo, pude comprobar que existe una clara posibilidad de evitar la hecatombe mundial: el exterminio total de la plaga. Y desde entonces me dedico a promover una invasión extraterrestre con el objetivo de eliminar al Homo sapiens de la faz de La Tierra, para así poder restaurar el orden natural del planeta.


Me considero un ecologista interestelar, y estoy muy orgulloso de mi labor.

Y el presente blog lo utilizo como un cuaderno de notas...

Bien... ¿Cuál es el problema?

Lo pregunto por la poderosa impopularidad que despierto, entre los individuos de la plaga, cada vez que subo un post.

Me han criticado con dureza. Me han acusado de arrogante, de mesiánico, de elitista... de hacer post muy largos, de no dar la cara, de llamar ignorante al pueblo que vota a sus verdugos. Me han dicho de todo, pero creo que lo único que me ha dolido de verdad es que muchos me confundan con Alejandro Crimi, un ignoto terrícola con sobrepeso y calvicie que escribe gilipolleces. O sea... ¿He venido desde un planeta lejano con una misión épica sólo para que me confundan con un redactor menor (2)? ¿Tengo cara de parásito? ¡No es justo!

Alejandro Crimi
Es cierto que el tal Crimi ha realizado algunas tareas en este blog (edición), pero yo le pago por dicho trabajo. También es cierto que en su momento intentamos armar una banda de folk (yo al mando de un bajo Fender) sin demasiado éxito (3), y que hemos tenido algunas conversaciones acaloradas sobre filosofía y política, pero nada de eso nos hace afines o similares... Ni siquiera las risas que nos echamos fumando porros en su casa. Lo único cierto es que cuando llegue el momento del exterminio no pienso darle ni una coartada de salvación.

Pero entiendo la incomprensión humana: la plaga está acostumbrada a la mentira y se descoloca ante los discursos transparentes. A la chusma la moviliza la hipocresía patética de sus dirigentes, no la sinceridad de un alienígena como yo que les dice a la cara que desea exterminarlos para salvar el planeta. Los predatores creen en lo que rezan los pederastas del Vaticano, no en la mirada de las ballenas. Confían en los educados y cultos profesionales que diseñan mecanismos de extinción ambiental, no en el poder de las mareas. Y todos desean ser empresarios, o sea psicópatas encubiertos condenados a pudrirse con el culo lleno de dinero. ¿Y me critican a mí por opinar sin eufemismos?

Bueno... quizás todas estas imprecisiones sean lógicas para una especie decadente... ¡Pero la asociación con Crimi es demasiado!


Replico algunas cosas

Los que me han acusado de arrogante o mesiánico, han coincidido en reprocharme que "en mis textos no hay posibilidad de que uno se pueda identificar con nada". A ver... supongamos que una casa está infestada de cucarachas, y los propietarios contratan los servicios profesionales de una empresa de control de plagas. Luego llegan unos hombres con mamelucos blancos, y comienzan a fumigar toda la casa a diestra y siniestra con biocidas de distinta calaña. ¿Las cucarachas cuestionarían acaso la ausencia de empatía hacia ellas por parte de los hombres de mameluco? No, porque aceptarían la gravedad de la situación e intentarían huir. ¡Porque es obvio que no puede haber identidad compartida entre ambas partes! ¿Y entonces por qué algunos humanos pretenden que yo tenga alguna empatía con ellos, si mi objetivo es ayudar a exterminarlos?

Para los que me dicen que mis post son demasiado largos, pues aquí le doy una solución práctica: Dividan cada uno de mis post en 85 partes, y luego lean una parte por semana. Cuando quieran darse cuenta ya habrán terminado de leer un post. Si les parece poco 85 y quieren un ritmo más tranquilo y menos veloz, pueden disminuir aún más la motivación intelectual multiplicando por 2 o por 3 el anterior lapso de tiempo, obteniendo así períodos más relajados de lectura (170 o 255 semanas). You can!

A la chusma (4) que se molesta cuando la tildo de ignorante porque vota a sus verdugos, le sugiero que no se tome la cosa como algo personal. Los humanos son seres muy toscos que se dividen en colonizadores y colonizados. Los colonizadores son ignorantes arrogantes (yankis, europeos, etc.), y los colonizados son ignorantes acomplejados (latinoamericanos, africanos, etc.). Se podría llegar a discutir si un arrogante es más imbécil (5) que un acomplejado (yo creo que sí, pero no estoy demasiado seguro), pero no hay duda de que ambos son ignorantes. Por lo tanto es lógico que los norteamericanos voten a Trump o los brasileros a Bolsonaro, por poner 2 ejemplos muy mediáticos. ¿Por qué es lógico? ¡Pues porque son ignorantes (en el mejor de los casos)!

Y respecto a aquellos que me asocian con Crimi... no voy a replicar. No pienso caer en la provocación.

До истребления, всегда! (6)


Jano
misantropiapopulista@gmail.com



NOTAS

1- Esta poesía la escribí en los años '90, pero me la plagió el terrícola Pablo Neruda (Premio Nobel de Literatura) y la modificó a su antojo en 1936.

2- Ni siquiera aparece su biografía en Wikipedia.

3- Ya pondré un post con la experiencia musical, que dejará mudos a quienes opinan que yo soy Crimi, y sordos a quienes intenten escuchar algo de nuestra producción.

4- Mis observaciones de la chusma humana, generalmente despiertan el malestar de los terrícolas de cierta izquierda metafísica, que suelen idealizar sin concesiones a la masa humana. Según este tipo de izquierdistas, un individuo de la chusma que apoya las barbaries de un político neofascista es inocente... y lo "entienden" porque aseguran que ha sido ingenuamente engañado por malvados medios de comunicación... El lumpenproletariado moderno ya tiene quién lo ampare. Por eso pienso que en la actualidad los términos de derecha e izquierda deberían actualizarse en el campo ideológico. Propongo identidades algo menos retóricas y más transversales, como por ejemplo: "Soy lateral derecho, de suceptibilidad nacionalista y apariencia popular", o "Soy wing izquierdo, de ascendencia victimista y predicación moral", o cosas por el estilo. Sería una forma de minimizar un poco las incoherencias discursivas con que los Homo sapiens inundan la cotidianidad.

5- Se puede leer en la web: "El término imbécil fue utilizado por los psiquiatras para denotar una categoría de personas con discapacidad intelectual de moderada a grave, así como un tipo de delincuente. La palabra surge de la palabra latina imbecillus, que significa débil o de mentalidad débil." Pues eso. No utilizo la palabra como despectivo, sino en su significado literal.

6- En ruso: Saludos cordiales!